DE LA EDUCACIÓN Y LA ÉTICA

Cuando somos niños vamos a la escuela,
con la intención de recibir una educación
y prepararnos para la vida.
Se nos marcan normas, reglas y preceptos
de lo que la sociedad espera de nosotros,
para podernos desenvolver en un futuro
acorde a sus propias normas.
No se trata de educar realmente a ese niño,
en saber quién es y lo que hace en este
mundo,
sino de llenarle de conocimientos, que para
él,
en un principio, no tienen ningún sentido.
Se le prepara para que esa formación
le haga seguir una serie de reglas que le
vengan impuestas.
A ese niño no se le ha dado la posibilidad de
elegir,
de pensar o de despertar su inteligencia,
dirigida a la investigación de lo que
realmente se va a encontrar en la vida.
Se pretende que estudie para cuando sea
mayor,
para asegurarse el éxito en la vida,
o para ganarse el sustento de mejor manera.
Pero no se le explica el significado de que
estudiar
es salir del tortuoso camino de la
ignorancia,
-con las consecuencias que luego ésta le
traería a lo largo de los años-
Así luego existe esa falsa profesionalidad
cuando se es mayor,
-y no generalizo -,
pero la tendencia es pensar solamente en
nosotros mismos
y no en los demás.
Cuando se hacen carreras universitarias,
en las que se invierten muchos años de
nuestra vida,
no se está pensando en nuestro crecimiento
personal,
ni en el fin que se le va a dar a esos
conocimientos
una vez que los hayamos obtenido;
sino que se está realizando para ver que
posición social
obtendremos
en un futuro.
Por lo cuál, aquellos profesionales
que sus trabajos están directamente
involucrados
con atender al ser humano,
se dan la vuelta y se convierten en simples
materialistas:
ya
no importa el ser humano en sí.
Así, vemos, en el vivir de cada día,
que te encuentras médicos, abogados,
periodistas, políticos
y otros profesionales,
a los que, en un momento dado,
el ser humano solo les interesa
como instrumento para producir dinero,
todos los códigos hipocráticos, de ética
profesional
y demás preceptos, se convierten en papel
mojado..
El médico ya no tiene su idea original,
que debería ser la de atender y curar a ese
enfermo,
o el abogado ya no defiende igual a su
cliente
si hay intereses económicos de por medio,
así podríamos continuar con un sin fin de
profesiones.
Entiendo que el mal está en su origen,
en esa educación y condicionamiento
que sufrimos cuando somos pequeños,
la recibimos tanto en la escuela como
de nuestros propios padres.
Es un mal que nos marca la sociedad y que
lleva
al abismo de deshumanización que sigue el
planeta.
A la educación la suelen llamar sistema, y
todo sistema
esta destinado a conseguir un fin.
El problema reside, en que aquello que
cosechamos al final,
dista mucho de lo que planificamos en un
principio.
Esos profesionales no deben olvidarse del ser
humano,
aunque se tengan que ganar el sustento
como lo hacemos los demás,
no deben ignorar que en cierto modo
muchas personas dependen de ellos para poder
existir.
No somos meros utensilios
de los que se puede obtener provecho sin más,
somos
seres vivos y tenemos una vida delante.
No lo pongáis más difícil,
pues sois profesionales para ayudarnos,
para que el mundo pueda continuar
su existencia de un modo cálido y en paz.
Si caéis tan sólo en la vía del materialismo,
no solo estaréis haciendo daño a vuestro
entorno,
sino que os estaréis destruyendo en vuestro
interior
y os sumergiréis en el pozo del sufrimiento.
¡¡ Todo lo que deis
os será dado de vuelta ¡!
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