
Cuando conocemos a otro ser humano
no lo hacemos en Libertad,
sino
que de un modo espontáneo e inconsciente,
estamos
etiquetando y juzgando
cómo
es esa persona.
¿Quién es? ¿qué pretende? ¿qué busca?,
éstas son algunas de las preguntas
que solemos hacernos,
mientras nos perdemos la oportunidad
de conocer realmente a esa persona.
El ser humano de una forma natural
trata de proteger su entorno;
le es más fácil eregirse en juez
y por
ello antepone sus ideas y pensamientos,
- enredando más esa relación
que se acaba de crear -.
Si hablas de tal o cual manera,
rápido tratan de identificarte con ésta
o con aquélla forma de pensar,
de introducirte en algún tipo de patrón ya
establecido
en el que poder clasificarte.
Entra en juego la memoria, en la que
ya tienes elaboradas unas ideas para
identificar
a las personas o las cosas.
Así que
no estás ahí, en ese momento,
ni en esa nueva experiencia.
Ya no ves lo que realmente estás viendo,
sino lo que tu mente dice que debes ver.
Como se podrá observar, la percepción,
en la relación con otras personas,
entonces se vuelve subjetiva.
A lo mejor, más tarde,
observas que has perdido la oportunidad
de conocer a alguien excelente,
cuando en un principio lo habías delimitado
y etiquetado según tu propia creencia.
El ser humano se vuelve cada vez más
temeroso...
Y no a causa del entorno, sino de sí mismo.
Se forja un escudo protector
que no le sirve para defenderse,
sino para apartarse de la realidad.
Al relacionarse, mente y corazón
deben estar muy abiertos...
sin ninguna pretensión ni condicionamiento.
Así, nuestra consciencia permanecerá más
alerta
y no habrá nada que nos pueda causar daño,
pues estaremos suficientemente despiertos
para percibir lo que nos venga en cada
instante.
Si no etiquetas o te identificas,
realmente tampoco estás buscando nada.
Si no tratas de justificarte con tu ego,
estarás fluyendo, no tan solo con lo
conocido,
sino también con lo desconocido,
recibirás, a cambio, multitud
de enseñanzas y experiencias.
Dejarás de sentirte solo,
pues en cada relación te estarás entregando un
poco.
No hay motivo alguno para quedarse
estancado y encerrado:
todo el mundo estará a tu alcance.
Entonces, recibirás y observarás que todo es natural,
que tienes el don innato de poder vivir en
armonía
con todo tu entorno
y con los seres que te rodean.
No hay comentarios:
Publicar un comentario