Para
mí, poder expresar mis pensamientos
es un don que reconforta mi corazón.
Hacerlo me llena de sabiduría.
El mero hecho de poder ofrecer estos sentimientos,
trasmitidos a través del papel,
me produce una inmensa felicidad.
Algo me dice, que debo hacerlo de un modo altruista,
simplemente ofreciendo gratitud y amor,
sin ninguna recompensa a cambio,
¿Acaso, sino, sería lo mismo?
Los pensamientos tienen que salir del corazón,
limpios y puros.
Sino, pierden su fuerza creativa,
no llegan a lo más hondo del individuo,
evitando así su florecimiento.
Tan sólo, deseo humildemente, entregar un poco de mí.
un instante.
un momento de gozo.
de reflexión,
de amor,
de alegría…
O, por qué no,
de tristeza y soledad.
En sí, la vida tiene un sentido profundo
y hermoso.
es un don que reconforta mi corazón.
Hacerlo me llena de sabiduría.
El mero hecho de poder ofrecer estos sentimientos,
trasmitidos a través del papel,
me produce una inmensa felicidad.
Algo me dice, que debo hacerlo de un modo altruista,
simplemente ofreciendo gratitud y amor,
sin ninguna recompensa a cambio,
¿Acaso, sino, sería lo mismo?
Los pensamientos tienen que salir del corazón,
limpios y puros.
Sino, pierden su fuerza creativa,
no llegan a lo más hondo del individuo,
evitando así su florecimiento.
Tan sólo, deseo humildemente, entregar un poco de mí.
un instante.
un momento de gozo.
de reflexión,
de amor,
de alegría…
O, por qué no,
de tristeza y soledad.
En sí, la vida tiene un sentido profundo
y hermoso.
Y el poder compartirlo con otras personas
es la sensación
que más sabiduría me ofrece.

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