Qué bonito es vivir,
poder levantarte por la mañana
y sentirte realmente vivo,
ser consciente de lo maravillosa que es la
vida
y que estamos aquí
para disfrutar de todo lo que nos ofrece.
Yo, tanto tiempo descarriado,
ciego ante lo que veían mis ojos
insensible a todo lo que me rodeaba,
qué orgulloso me siento de abrir
una ventana en el firmamento.
No existen mas problemas
que los que en realidad nos buscamos,
nuestro destino lo forjamos día a día
y hallamos lo que en un principio
hemos sembrado.
Toda experiencia negativa, no es tal
si sabemos sacar una enseñanza
que nos haga ser cada vez más libres,
más realizados.
¡ Con lo fácil que es vivir !
y nos empeñamos en hacerlo tan difícil,
en buscar respuestas en el exterior,
cuando realmente las tenemos muy adentro
de nosotros.
Qué tranquilo se siente el árbol
viviendo cientos de años,
dejándose mecer al viento
y estando impasible a todo lo que le rodea.
¡ Qué majestuoso !
¡ Qué lleno de vida !
¡ Cuánta calma y serenidad me ofrece!
Alma de la naturaleza,
te encontré un día en mi camino
pasando inadvertida entre tantos
seres humanos;
pasaste por mi vida
como pasa una estrella fugaz en la noche.
Pero me dejaste un aliento
que engrandeció mi corazón,
una profunda huella
que se quedó grabada en mis pensamientos.
Tienes el alma limpia y pura
como lo que siento por ti,
como el agua del arroyo
que se desborda transparente
sobre el flujo de mis venas.
Cuánta vida me ofreces,
cuántos momentos de felicidad
con tan sólo pensar en ti.

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